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PROLOGO
La verdad es que hacia mucho tiempo que no me
sentaba delante de un teclado a repartir delirios, pero si es por una buena
causa, por una cruzada pro-Tara, no me queda mas remedio que hacerlo, y
hacerlo bien para que el Gran Senescal Maese Simian este contento.
No se si todos los que perdéis el tiempo echando un vistazo a esta pagina
sabéis lo que es la Tara, me imagino unos cuantos que si están al tanto,
pero también a otros muchos que deben estar diciendo: ¿qué cojones dices
imbécil?. Para ellos, para ese necio vulgo al que hay que abrirle los ojos,
que sepan que LA TARA ES UNA IDEA TAN DÉBIL QUE SI LA PRONUNCIAS QUE
DESVANECE; UNA FORMA DE VIDA ALTERNATIVA BASADA EN LA VIRTUD Y EN LA
ASCESIS. (Ya se me empieza a pirar)
Supongo que se entenderá poco a poco.
CAPITULO 1. LA TARA: PRIMERAS REFERENCIAS HISTÓRICAS.
Las primeras referencias que tengo de la aparición de la tara en nuestra
sociedad data del año 5000 a.C.: Sumer.
Sumer fue un gran imperio, mas o menos en la zona Sur de Mesopotámica. En esa
basta extensión habitaban los sumerios. Uno de los mas tarados de todos sus
dirigentes se llamaba Lugalzagizzi, y fue quien fundo el imperio a base de
ostias y de opio. En su ideograma “HUL”, que significa “alegria” o “regocijo
del pueblo”, expresan manifiestamente el uso de dicha sustancia, así que ya
veis que de sobrios no tenían ni un pelo los muy cabrones.
Por cierto, inventaron la escritura, pero fijaros que mocos se tenían que
pillar que no hay quien entienda un ápice de la misma:

Os adjunto también dos escenas de vida cotidiana:
 
FOTO1: “hombre liando opio fresco”.
FOTO2: “esclavo cargando piedra opiácea”
Tras muchos siglos de tara a base
de opio el imperio lógicamente se desvaneció, mas o menos sobre el 1800 a.C.
Sobre el 3500 a.C. aparecen los primeros datos sobre la producción de
alcohol.
Los egipcios hacían fermentar la cebada como nadie, consiguiendo unas
variedades increíbles que degustaban en los lugares habilitados para ello, o
sea, los bares. Tras el duro trabajo en la Pirámide los esclavos se
enganchaban a la jarra y en algunos casos no la soltaban hasta el día
siguiente. En estos casos solían morir en la obra aplastados por la falta de
coordinación en la ardua tarea de levantar peñascos.
Estos magníficos arquitectos también pusieron la primera piedra sobre la
droga pues de ellos es de donde sacamos las primeras políticas
prohibicionistas.
Un sacerdote escribe a su pupilo: “Yo, tu superior, te prohíbo ir a las
tabernas. Estas degradado como las bestias”

FOTO3: “sacerdote castigando al pupilo tarado”
En el 300 a.C., Teofrasto, naturalista y
filosofo griego registra en uno de sus libros, la primera referencia
irrefutable sobre el consumo de opio en la antigua Grecia clásica, que muy
callado se lo tenían.
Pues si, los griegos se ponían hasta el culo de opio, pero no solo de opio
sino que también hacían fiestas en honor al vino y se desfasaban con el
estilo que se llevaba entonces, que era el dionisiaco.
Un dia estaba un greco en una plaza publica de Atenas y se le acerco un
hombre de otra región lejana, no perteneciente a Grecia, concretamente era
fenicio. El fenicio le pidió unas caladas al greco y este accedió a dárselas
sin problema. Al dia siguiente volvieron a encontrarse en la misma plaza,
pero se cambiaron las tornas, fue el greco el que le pidió un chute. El
fenicio se negó, y de ahí surgieron guerras terribles y también la
expresión: “eres un fenicio”, significando “tacaño”.
Ya entrados en nuestra era, en el siglo II, Galeano, medico personal de
Marco Aurelio, le recetaba diariamente una haba temática de opio. Si amigos,
el Imperio Romano también se fundo a base de tara aunque muchos no lo
creáis.
En la época de Diocleaciano, emperador romano, había registradas en Roma 793
tiendas de venta de opio. La harina y el opio fueron las únicas sustancias
subvencionadas en el bajo Imperio por el Estado. Esto seria mas o menos en
el año 302 y sobre el 350 encontramos la primera alusión escrita al te en un
diccionario chino.
Poco a poco el Imperio Romano perdía el norte, sobre todo con Teodosio, que
ordeno la destrucción del Santuario de Eleusis, donde se celebraban las
ceremonias sagradas en las que se recibía una pócima llamada Kikeon
(compuesta por uno o varios enteogenos). Fue el comienzo del fin.
Siglo IV, cristianismo religión oficial del Imperio Romano!!! San Juan
Crisóstomo (345-407), obispo de Constantinopla: “Oigo gritar al hombre;
¡Ojala no hubiese vino! ¡Oh, sensatez! ¡Oh locura! ¿Es el vino la causa de
este abuso?, no. Pues si dices “ojala no hubiese vino” a causa de la
embriaguez, entonces debes decir sucesivamente “ojala no hubiese noche”, a
causa de los ladrones, y “ojala no hubiese mujeres” a causa del adulterio”.
Gran hombre este Juan, lastima que el resto del clero no piense lo mismo.
Creo que ya os he machacado bastante por ahora. Nos veremos.... |
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